Celebrando con nuestro obispo la Jornada Pro orantibus 2020

El pasado domingo, coincidiendo con la solemnidad de la Santísima Trinidad, tuvo lugar, como es habitual, la jornada de oración por aquellas personas que entregamos nuestra vida para orar continuamente por el mundo. Nos alegró que nuestro obispo, D.Ginés, quisiera venir a celebrar la Eucaristía a esta casa y damos muchas gracias a Dios por ello. Nos habría gustado acoger a todos los fieles que queríais acompañarnos pero, con esto de la pandemia, era fundamental respetar la limitación del aforo y las normas de seguridad para preservar la salud pública.


El lema de este año era "Con María en el corazón de la Iglesia" y la verdad es que nos gustó mucho porque así es como, en realidad, vivimos nosotras. La Virgen es nuestro modelo y una de las razones por las que nos consagramos a Jesús es para honrar su Inmaculada Concepción. Entregamos la vida para poder teneros presentes de forma constante ante el sagrario y en nuestro corazón. Estamos alejadas del mundo pero dentro de él, sufrimos como vosotros y el dolor que padecéis es también el nuestro. María es la Madre de la Iglesia, que acompaña a sus fieles en el caminar hacia Cristo, y nosotras, con su mismo amor materno, y con el mismo destino, deseamos acompañaros con nuestra oración en vuestro caminar, especialmente en los malos momentos.

Agradecemos enormemente la oración por la vida contemplativa y desde aquí queremos animar a todo el mundo a que sigáis teniéndonos presentes otros muchos días al año. Necesitamos que se pida especialmente por las vocaciones (que tanta falta hacen) para que, desde los monasterios, podamos seguir sosteniendo esta misión tan especial y bella que tenemos en el corazón de la Iglesia. Acercaos con discreción pero sin miedo a conocer a las personas que habitamos detrás de esos muros. Seguramente para más de uno sean un auténtico misterio y, sin embargo, para quienes saben lo que hay detrás resultan un verdadero regalo.

Que nuestra Madre Inmaculada nos ilumine el camino y nos enseñe a responder como Ella al plan que Dios tiene pensado para cada uno de nosotros. Sabiendo que en todo aquello que hagamos siempre ocupará un lugar destacado el amor: a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. 

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